Opasidad implacable
de un enredar de miradas.
Sonrisas contenidas
queriendose escapar.
Sonries, me tocas.
Te veo y camino.
Despacio, dijeron los padres.
Mirar a ambos lados.
No metas la pata.
¡prudencia!
Quiero jugar y encontrarte.
Debajo del bosque donde se que estás,
hay un arbol amarillo,
de ojas verdes y flores rojas;
pero es amarillo.
Ahi te espero siempre,
escuchando a Beethoven tocar para Elisa.
Elisa me cae mal
no juega conmigo,
y a veces te extraño cuando puedo verla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario