tan majestuosa como el andar de un caballo
la guitarra entona cantos a la mar
esas dos manos que solo han sabido tener la sutilesa para los acordes
hoy aplauden la llegada de un dansante sin hogar
la lluvia que hace rato dejamos de extrañar
hoy regresa para no quererla tanto
como las sonrisas que mi boca te daba cuando solo no queria hacerlo
cuando mis ojos dejaron de abrirse para ver que ya no estas

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