Comenzar el regreso de tan largo viaje,
ha de ser, pues, otra historia que contar.
Cruzar los andes, y volver a ver el mar,
significa mas de lo que muchos imaginan.
Al final me espera Quito;
siempre tan alta, y ahora tan distante.
Pero me quedan muchos andes antes del Pichincha,
y el Pacifico me guia a donde voy.
Voy camino a casa, pero esquivo el regresar.
Dejo tanto en el camino, que mis pies me urgen.
Con cuidado voy despacio, no se donde me pueden llevar.
Me he perdido varias veces, como en estas lineas hoy.
Se que espero en ciertos tambos, muchos antes de llegar,
recoger alguna historia con un buen final feliz.
Ahora, sigo caminando, todo norte y sin parar.
Mis amigos, bien dispersos, me esperan en su lugar.
